Personas LGBT en prisión

La prisión exacerba la vulnerabilidad de las minorías en prisión, y tiene efectos diferentes para las personas LGBT. En la práctica, la mejor estrategia de protección sin duda alguna, es la de fundirse entre la mayoría, es decir, todo depende de la capacidad para que su orientación sexual pase desapercibida, lo cual contradice el principio legal de la no discriminación por la orientación sexual.

Dado que la elección de género resulta imposible de esconder, las personas transgénero sufren un aislamiento total. En Francia, bajo una orientación que busca proteger su integridad física, estas personas son ubicadas en áreas llamadas específicas, en celdas individuales, pasando la mayor parte del tiempo, hasta 22 horas al día, en completa soledad.

Si la persona detenida no puede demostrar que seguía un tratamiento hormonal bajo control médico antes de su detención (lo cual excluye automáticamente a la mayor parte de la población encarcelada), la persona pasará toda su detención sin recibir ningún tipo de hormonas.

El trabajo en prisión ayuda a que el tiempo pase más rápidamente, a olvidar el encierro y permite la socialización con otras personas detenidas. La principal fuente de trabajo estable en una prisión son en primer lugar los servicios generales y de mantenimiento de la propia prisión, y en segundo lugar los talleres, dado que estos dependen del flujo de trabajo que llegue del exterior.

En Francia, el régimen de detención de las personas transgénero las excluye completamente de ambas posibilidades de trabajo, y su única fuente de empleo (manual, como el de los talleres) debe llegar directamente a sus celdas, cortando toda posibilidad de socialización.

Desde febrero de 2014, nuestra asociación interviene semanalmente en una de esas áreas, desarrollando un proyecto de promoción de la lectura y de la escritura con personas transgénero (hombre a mujer). La mayoría de estas personas provienen de América del sur, y han abandonado de forma temprana su escolarización, dado que desde que su identidad de género se hace evidente, son excluidas de la educación formal y muchas veces hasta de sus círculos familiares.

En enero de 2015, comenzamos a trabajar en el proceso de acompañamiento de la transición hacia la vida en libertad de las personas transgénero, que salen de prisión y viven en Francia.

La presencia de personas transgénero argentinas en las prisiones francesas, crea nuevos retos en la gestión de la detención de personas transgénero. Parte de esa población se ha beneficiado de la Ley de identidad de género de Argentina, sancionada en 2012. Esta ley permite que quien lo solicite, sea inscrito en sus documentos de identidad con el nombre y el género de su elección, sin necesidad de realizar exámenes médicos de ningún tipo, ni tampoco de haber practicado una cirugía de reasignación de sexo.

Actualmente estas mujeres pagan sus condenas en prisiones de hombres.